UNA YARARÁ MATÓ A UN CANICHE EN LUJÁN

Mendoza 09 de febrero de 2018 Por
El veneno de la víbora le provocó la muerte a la mascota de una familia en Luján. Hay pánico entre los vecinos.
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La aparición de una víbora yarará provocó la alarma entre los vecinos del barrio Jardín de Lomas en Chacras de Coria. El hecho fue denunciado por una familia quien encontró a su perro muerto tras recibir el letal veneno de la serpiente.


De acuerdo a datos suministrados por el Ministerio de Salud de la provincia, anualmente se reciben entre 10 y 15 casos por mordeduras de ponzoñosas tanto en niños como en adultos. El 95% corresponde a las Bothrops ammodytoides, conocidas como "yarará ñata". Tan sólo 3 personas fueron atendidas en los últimos 20 años por ataques de la víbora coral.

Las yararás miden entre 50 y 60 centímetros. Raramente son mortales si se aplica el suero antiveneno ofídico, el cual debe ser suministrado dentro de las 6 horas. Estos se encuentran en hospitales específicos, aunque la víctima debe ir a cualquier nosocomio donde se activará la alarma y se lo derivará, al centro de referencia de acuerdo a la zona de residencia: el hospital Lencinas en la zona Metropolitana, el Perrupato en el Este, el Scaravelli en el Valle de Uco y en los tres hospitales más importantes del Sur.

"Por lo general estos animales pueden ser vistos en primavera y otoño, donde los reptiles salen de su letargo invernal. No atacan, salvo que las pisen o intenten tocarlas y se sientan amenazadas", indicó Augusto Narcó, médico veterinario del serpentario Centro Anaconda.

Incluso, en los casos registrados se advierte que las heridas fueron producidas en las manos, tras intentar tocarlas. Estos ocurren con mayor frecuencia en San Rafael, Monte Comán, Lavalle, en precordillera y el Challao.

Para el especialista, el avance de la urbanización sobre el piedemonte provoca que sea más visible la actividad antrópica, "pero en realidad es el hábitat natural de estos animales", dijo.


Por su parte, Sergio Saracco -del Departamento de Toxicología- detalló que dentro de los ofidios autóctonos, existen los no venenosos como las culebras o ratoneras y las ponzoñosas, entre ellas la coral y las yarará ñata y de cola blanca.

El dato positivo es que en lo que va del 2018 no se ha producido ningún evento. "A diferencia de lo que pasa con la picadura de arañas, cuando  la que muerde es una serpiente o un escorpión las personas pueden visibilizar a su atacante y concurrir a un hospital rápidamente", destacó Saracco.


"Los síntomas clínicos son dolor y edema en la zona de la mordida, que puede afectar más de un segmento anatómico del miembro alcanzado, acompañado o no de alteraciones hemorrágicas locales o sistémicas, con o sin alteración del tiempo de coagulación", explicó el médico en relación a los efectos de su toxina.

Mientras que el veterinario recomendó no tocarlas ni acercarse a ellas, el médico recomendó a las víctimas hidratarse, no intentar succionar el veneno ni hacer un torniquete. Lo único que se puede hacer es lavar la herida con agua y jabón e ir a un hospital.

Fuente: Diario El Sol