RIVADAVIA: MARCHAS Y CONTRAMARCHAS. DEMAGOGIA Y OPORTUNISMO

Opinión 18 de septiembre de 2020 Por Nazareno Panella
La clase política y su falta de empatía con la ciudadanía.
municipalidad de rivadavia

La pandemia que atravesamos hizo, entre otras cosas, que aquellos que pueden o deben quedarse en casa estén más informados que de costumbre, y la política local no queda afuera de ese escenario. Y más aún, cuando de un aumento de sueldo, de y para funcionarios y concejales, se trata. 

A principios de marzo, y como parte del presupuesto aprobado, se acordó por unanimidad la suba de un 30% en el sueldo del intendente y, por decantación, de funcionarios y concejales.
Para tal incremento no hubo grieta alguna. Todos estuvieron de acuerdo en subirse el sueldo un 30% para equiparlo con lo que cobran las autoridades de Santa Rosa y Junín. Dicho aumento no alcanzaba a los empleados municipales.

Lo llamativo fue que la suba fue acordada “entre gallos y medianoche” y pasó casi inadvertida por la ciudadanía y la prensa local.

Al poco andar, la pandemia cambió nuestras vidas y ahí sí, Miguel Ronco se encargó de anunciar por todos los medios que él y sus funcionarios donarían la mitad de sus sueldos para la compra de insumos necesarios en salud para afrontar la pandemia. Una actitud por demás demagógica, teniendo en cuenta el silencio reinante que hubo en el aumento de sus haberes tan solo semanas atrás. Hoy nadie sabe si dicha donación continúa o no, aunque el silencio sobre el tema parece indicar que no.

Fue a principios de setiembre cuando se anunció un nuevo incremento del 20% que esta vez incluía a los empleados municipales. Otra vez, mágicamente, no hubo grieta. Cuando de aumentarse el sueldo se trata, parece que las diferencias políticas quedan de lado. Pero las voces de disconformidad no se hicieron esperar: por un lado los representantes de “Agentes Autocovocados-Sitramur” publicaban no estar de acuerdo con el incremento por el gran desfasaje entre los montos de aumento que hay entre un empleado que recién se inicia y un funcionario o concejal, además de no ser claros sobre cuánto de ese aumento iba al básico.
Por otro lado,  la ciudadanía también mostró su descontento por el magro aumento a los empleados, ya que las categorías más bajas recibirán unos miles de pesos más, mientras que la clase política se alzaría con un buen dinero extra. Pero la cosa terminó de estallar cuando salió a la luz aquel primer aumento del 30% que se había acordado en silencio, y del que casi nadie sabía nada. Ronco salió a decir por un medio radial que aquel primer aumento estaba aprobado en el presupuesto no se iba aplicar “por ahora”.

Desde el mismo radicalismo, el sector de la juventud salió a repudiar  que el incremento del 20% alcanzara a funcionarios y concejales.

Del otro lado, el concejal Juan Garrido declaró que el aumento del 20% estaba bien y que los concejales estaban ganando igual que un docente con un 60% de zona. Y otra vez el descontento en las redes sociales no se hizo esperar. Garrido pidió disculpas. Pero no terminó ahí, sino que en un claro acto de oportunismo, junto a la concejal Fátima Campos, pidieron la anulación del aumento para funcionarios y concejales. Aumento con el que días atrás Garrido había estado de acuerdo. 

Finalmente Ronco publicó que su sueldo continúa congelado por la emergencia sanitaria y por ende, el de los funcionarios y concejales.

Y así, entre marchas y contramarchas, entre gallos y media noche, entre demagogia y oportunismo, se vieron los lobos disfrazados de corderos.