JUNÍN: MUERTES VIOLENTAS QUE MARCARON LA HISTORIA DEL DEPARTAMENTO

Junín 23 de mayo de 2020 Por Flor Consoli Caballero
Carlos Gruini, Ángela Hermoso, Pedro Gini, Mayra Tarifa, Mauricio Itzcovici, y Daniel Romero, fueron vidas arrebatadas injustamente. Padres sin hijos, hijos sin padres, sueños truncados y una sociedad herida.
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El asesinato de Carlos Gruini (64), este jueves 21 de mayo en Los Barriales, enlutó nuevamente a los vecinos de Junín. Ya hay tres sospechosos aprehendidos, luego de que un perro de la policía fuera clave en la investigación. Tras ser llevado a la casa de la víctima ubicada en carril Barriales al 3600 de Junín, el animal entrenado en rastreos se dirigió hasta la vivienda de un hombre que había sido detenido esa misma noche por romper la cuarentena y por averiguación de antecedentes. Esta fue la punta que abrió la investigación y que llevó luego a la detención de otros dos sujetos que, en principio, estarían relacionados con la causa. 
 
Recordemos, alrededor de las 23 hs. una mujer de 67 años ingresó a su casa, ubicada en el carril Barriales al 3.600, y de inmediato notó que todo estaba desordenado. Sin embargo, no tuvo tiempo de reacciones: ladrones armados enseguida la redujeron a punta de pistola. Los malvivientes se llevaron 80.000 pesos y dos cheques que la mujer les entregó. La víctima realizó la denuncia al 911 y, cuando los efectivos policiales llegaron a la casa, encontraron al propietario de la vivienda en el fondo del patio, sin vida. Estaba atado y con un golpe en la cabeza.

Este es un hecho violento más que se suma a la corta, pero tremenda lista de fallecimientos brutales e injustos de la historia del departamento, a la que haremos mención en un doloroso resumen:

  • ÁNGELA HERMOSO

Ocurrió el 20 de enero de 2011 y tuvo como escenario principal la casa 29 de la manzana 10 del barrio Santa Rita, en el distrito La Colonia. La víctima, identificada como Ángela Hermoso (78), falleció luego de ser brutalmente golpeada en la cabeza con un martillo que estaba en la misma casa. Además, los malvivientes apuñalaron a la anciana en la yugular, provocándole que muriera desangrada. “Le han robado el poco dinero que tenía de la jubilación. En la vivienda hay sangre por todos lados. No entiendo por qué tanta violencia”, comentó  el hijo de la damnificada, Edgardo Muñoz, a diario El Sol. Esto, teniendo en cuenta que a esa hora algunos vecinos vieron a la mujer regando el jardín de su casa. Luego, esta ingresó a su hogar, donde vivía sola, y nunca más fue vista.

    Según fuentes policiales, el o los malvivientes habrían ingresado por una puerta lateral que estaba abierta, aunque no descartaron que hayan forzado alguna otra abertura o que la víctima hubiese reconocido a los sujetos dejándolos entrar a la morada. Lo cierto es que, una vez que ingresaron al domicilio, se encontraron con la mujer, presuntamente en su habitación. Allí la atacaron salvajemente y la golpearon. La víctima intentó defenderse tirándoles un vaso a sus agresores, pero poco pudo hacer para frenar el ataque. Es que luego le aplicaron un martillazo en el parietal izquierdo y también la apuñalaron en la yugular. Con algunas pocas pertenencias de la víctima y algo de dinero que sacaron del cajón de la mesa de luz, los ladrones desaparecieron de la escena.

   Como pudo, la mujer caminó hasta el comedor e intentó tomar el teléfono para comunicarse con alguien. Sin embargo, no lo logró y quedó tendida en el piso, donde finalmente falleció.

   SIN RESPUESTA. Minutos después de esto, algunos familiares de la Ángela –viven en San Martín– llamaron a la casa y no recibieron ninguna respuesta. Presumiendo que algo malo podía estar ocurriendo, se comunicaron con sus vecinos. Estos tampoco pudieron dar con la fémina, por lo que algunos de ellos decidieron trepar por las rejas e irrumpir en el hogar. Apenas pusieron un pie en el comedor se encontraron con un panorama desagradable.

   El cuerpo de Ángela Hermoso yacía en el piso totalmente ensangrentado y sin signos vitales.  Del interior de la morada se secuestró un martillo con manchas de sangre. Ese objeto, propiedad de la víctima, habría sido el elemento utilizado para ultimarla.

La Justicia sobreseyó a los tres acusados, todos menores de edad en ese momento, que estaban bajo la lupa por el alevoso crimen. Sigue impune, el caso está en una vía muerta.

  • PEDRO GINI

    El comerciante Pedro Gini (67) fue atacado por un grupo de violentos asaltantes en su casa de Junín, el 28 de setiembre del 2009. Primero redujeron a su mujer en una habitación, a las 21.15, y le exigieron dinero. Cuando el hombre llegó de trabajar, le ataron las manos y los pies con precintos plásticos y le envolvieron el cuerpo con un extenso cable.

    Luego le dieron una salvaje paliza, que incluyó golpes de puños y patadas en la cabeza. Quedó malherido y murió desangrado a los pocos minutos. Le robaron algunas motosierras (se dedicaba a venderlas), las cargaron en su auto y se dieron a la fuga. Horas después, cuatro de los cinco peligrosos malvivientes fueron detenidos con armas en su poder.

El hecho:

Pasadas las 21 se metieron a la propiedad, encañonaron a la mujer y la obligaron a entregar dinero en efectivo. Había $15.000 escondidos –el dinero era para festejar el cumpleaños de un nieto– pero no fueron hallados. Soriano estaba sola y recostada sobre su cama, recuperándose de una intervención quirúrgica.

    Cuando llegó su marido, en una camioneta Partner, fue reducido por los violentos asaltantes y recibió una tremenda golpiza después de ser atado con un cable y precintos plásticos. Sufrió un intento de estrangulamiento y luego dejó de existir. Los malvivientes cargaron varias motosierras en el vehículo de la víctima y huyeron. Sin embargo, dejaron el botín y escaparon en una Gladiator. Horas después, cuatro fueron apresados. Luego cayó el otro partícipe. 

   El tribunal de la Cámara del Crimen de San Martín condenó a toda la banda a la pena máxima, prisión perpetua, por los delitos de homicidio agravado y robo en poblado y en banda. Se trata de Jorge González, Luis Alberto Rodríguez, Manuel Gustavo Sosa, Walter Orlando Gélvez y César Armando Turco Pace.

  • MAYRA TARIFA

Mayra Evelin Tarifa, de 15 años, desapareció el 25 de marzo del 2009 . Hija de una familia humilde, la chica fue vista por última vez cuando se dirigía hacia el colegio ubicado en Los Barriales. La policía la halló muerta flotando en el agua del canal San Martín. La autopsia arrojó que había sido violada y asesinada. 

El hecho:

La adolescente vivía con sus padres y cinco hermanos, en una casa ubicada en un camino de tierra que atraviesa algunos viñedos, en el distrito de Rodríguez Peña. Según contó a diario Los Andes uno de sus hermanos, Raúl, la chica "no tenía novio ni amigos que la visitaran, sólo algunas amigas". El hecho se produjo un miércoles al mediodía. Mayra se fue en moto con su mamá que la acercó hasta la ruta 61, donde solía esperar el colectivo para ir a la escuela. Ese día tenía la primera hora libre."La mamá la dejó en la parada y se volvió a la finca, porque tenía que seguir con la cosecha", dijo un familiar. Una vecina vio a Mayra desde la ventana de su casa caminando por la ruta en dirección al pueblo. Luego, se tomó el micro que la dejó en el cruce de las rutas 61 y 60, frente a una estación transformadora de energía. Ella solía bajar allí y caminar un kilometro más hasta la escuela, donde cursaba el primer año. "Está confirmado que la chica subió al colectivo y que se bajó donde lo hacía siempre, eso tiene que haber sido cerca de las 14.30. En el micro no se encontró con ninguna compañera porque tomó un colectivo anterior. Lo que no sabemos todavía es qué pasó mientras caminaba a la escuela", explicó una fuente del caso a ese mismo diario. Al empezar a caer la tarde, los padres de Mayra comenzaron a preocuparse. La joven no volvía, y ya nunca más lo haría. Luego, sus padres también se enterarían de que Mayra incluso ni siquiera había llegado a la escuela.

Al final, su cuerpo apareció flotando. Según la necropsia, la violaron, le introdujeron palos en sus zonas íntimas, y después la arrojaron al canal San Martín con vida.

Un año después, la impensada confesión de un joven de 19 años que casualmente estaba detenido por abusar sexualmente de su propia hermana de 12 años, desempolvó la adormilada causa por el crimen y la violación de Mayra. El supuesto arrepentido dijo que fue parte del grupo que cometió el hecho e involucró a un joven vecino de 17 años y al remisero que ya estaba detenido como sospechoso por el caso.

El remisero Luis Martínez, recibió a fines del 2011 la pena máxima por el asesinato de la adolescente Mayra Tarifa. Fue el único en recibir una pena.

  • MAURICIO "CACHO" ITZCOVICI

Uno de los asaltos más brutales de los que se recuerde en Junín ocurrió el 14 de mayo de 2007, cuando el comerciante Mauricio Itzcovici (72) y su esposa Estela Giagnoni (75) fueron sorprendidos en su casa por una banda que llegó buscando dólares que no había. El caso ni siquiera llegó a juicio.

Durante casi una hora, Itzcovici y su mujer fueron golpeados con saña, y tan violento resultó el asalto que el hombre murió de un paro cardiorrespiratorio provocado, entre otras cosas, por un cable que los asaltantes le anudaron al cuello. Aunque el caso tuvo cinco imputados, las pruebas se fueron diluyendo y los acusados terminaron descartados. Hoy, el crimen sigue impune.

El hecho

Esa noche, la banda ingresó al patio de la casa, en Av. Mitre y Virgen del Carmen de Cuyo, cuando el matrimonio no estaba. Lo hicieron saltando la medianera que da a un baldío y, ya en el jardín, esperaron el regreso de la pareja, ocultos tras una parra.

Itzcovici y su esposa llegaron al domicilio, metieron su camioneta Grand Vitara en el garaje y cuando iban a ingresar a la casa, les cayó la banda. 

Sin el botín que habían ido a buscar, los delincuentes se llevaron $ 1.000, dos cadenitas de oro que le arrancaron a la mujer y escaparon en la camioneta del matrimonio, que a los dos días apareció en la playa de estacionamiento de Catamarca 44, de la Ciudad Mendoza.

En julio de ese año, un delincuente de 19 años cayó en el intento de robo a un almacén de Junín. Más tarde, confesó que había ayudado a saltar la medianera a la banda que entró a la casa de Itzcovici, pero aseguró que él se asustó y se fue. Dio nombres y fueron detenidas cuatro personas, todas imputadas por el delito de robo seguido de muerte. El caso parecía encaminado, pero con el tiempo las pruebas se fueron cayendo, el joven delincuente se desdijo y todos terminaron sobreseídos. Dos años después, el gobierno ofreció $ 30.000 por algún dato pero nada surgió.

    • DANIEL ROMERO

    Daniel Romero Gavlovsky jugaba al fútbol en dos equipos del Este, iba a la escuela y le ayudaba a su padre de crianza en la ladrillera familiar.  Fue violado y asesinado por Pedro Américo Fernández, a quien todos conocen en la zona con el apodo de Pajita, y que estaba prófugo de la justicia por no haber regresado al penal en una de sus salidas transitorias.

    El hecho

    Los padres del chico asesinado, Daniel Romero de 14 años, dijeron que Fernández se presentó y dijo que lo llevaría a probarse en un club de fútbol de la zona.

    “Al Pajita Fernández lo habíamos visto merodeando la ladrillera pero no lo conocíamos. Una tarde se le cruzó a Daniel y le dijo que quería llevárselo a jugar a un equipo de Barriales. Mi niño vino entusiasmado porque adoraba jugar y yo, hasta entonces, creía que no había lugares más seguros para los chicos que la escuela y el club”, explicaba Teresa, la madre de Daniel, a Diario Uno.

    Esa tarde, la que supuestamente debía probarse en ese nuevo equipo, Daniel no volvió. Teresa fue hasta la casa de Fernández a preguntar por su hijo, pero encontró a un hermano, que le respondió mal. Días después de denunciar su desaparición, fue hallado sin vida en un campo sobre un colchón, entre arbustos de la zona rural en la Isla Chica, Maipú.

    Los examenes forenses determinaron que el niño falleció "ahorcado con un alambre en la garganta" y Fernández fue condenado a cadena perpetua.

    Otro intento de violación de Fernández que ayudó a aclarar el crimen:

    En otro caso, el de Daniel Galante, Fernández utilizó otro ardid. La noche del 19 de enero de 1991 se celebraba la fiesta de la Vendimia de Rivadavia y Fernández contactó al chico diciéndole que lo necesitaba para vender panchos. La víctima viajó en colectivo a Palmira, donde Pajita lo había citado, y allí lo hizo subir a una Chevrolet con cúpula en la que trasladarían los elementos para armar el puesto. Cuando estaban en el cruce de ruta 60 y carril Barriales, en vez de dirigirse hacia esta ciudad Fernández giró hacia el oeste, mientras le apoyaba una mano en la pierna al niño y le decía “nos vamos a divertir”.

    La camioneta se detuvo en la zona de ruta 60 y Arroyo Claro. Galante fue más rápido que su captor y salió corriendo a campo traviesa. De pronto se cruzó con un improvisado colchón con trapos y nailon donde Fernández cometía las violaciones, pero logró escapar. Esa visión del chico y su sentido de ubicación serían determinantes dos días después cuando el personal de Investigaciones fue guiado por él hasta allí, donde estaba el cadáver de Romero.

    Actualmente, Fernández está libre y vive en Rivadavia, de donde es oriundo.

    Para finalizar, hay que decir que en algunos casos los autores de los crímenes fueron juzgados oportunamente, y en otros no. Sin embargo, la pérdida de cada una de estas personas siguen siendo una herida abierta en la comunidad juninense.

    Fuente: Datos extraídos de notas realizadas por diario Uno, El Sol y Los Andes.

    Flor Consoli Caballero

    Redactora y editora de Mega Noticias Mendoza.
    Técnica Superior en Comunicación Social.