VENDIMIA 2020: SINFONÍA AZUL PARA EL VINO NUEVO

Mendoza 07 de marzo de 2020 Por Mega
Luego del deslumbrante espectáculo que brindaron los artistas mendocinos en el escenario del Frank Romero Day, de la mano de su Director "Golondrina Ruiz", la representante del departamento de Tupungato, Mayra Tous, se convirtió en la nueva reina nacional de la vendimia.
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1 / 2 - Vendimia 2020: Acto Central - Sinfonía azul para el vino nuevo

La Fiesta de la Vendimia es una conjunción de música, teatro y danza, que cada año
recrea una historia renovada sobre la cosecha, nuestra tierra y nuestra gente, un espectáculo reconocido a nivel mundial. Cada año deslumbra la magnificencia del escenario, las danzas, el vestuario, la música y las cajas lumínicas, un recurso escenográfico patrimonio de Mendoza y reconocido en el mundo. 

Mayra Tous, representante de Tupungato, con 67 votos, es la nueva Reina Nacional de la Vendimia 2020.
En tanto la virreina, con 48 votos, es Eugenia Serrani, representante de Tunuyán.

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~El espectáculo:

Un director de orquesta, ansioso y obcecado, está empecinado en componer una sinfonía singular que contenga la soñada «nota azul» –tan anhelada por los músicos–, para celebrar el nacimiento del vino nuevo.
Una y otra vez, conforma su orquesta e intenta esbozar algunas frases sin lograr dar con el color que le otorgue la sublime belleza a su melodía.
La búsqueda incesante lo agota y, en determinado momento, se queda dormido sobre el piano e ingresa a un sueño que le da indicios determinantes para hallar respuestas a sus desvelos.
En pleno sueño, lo sorprende el encuentro con un ente superior: la Memoria Absoluta, que se manifiesta en las figuras de sonrientes ancianas. Ellas guardan todo el conocimiento y la sabiduría de Mendoza. En vaivenes de sorprendentes revelaciones, cada una de ellas le mostrará y le hará entender que la música que busca no solo la encontrará en los fríos pentagramas de sus partituras sino que deberá indagar en los sutiles colores implícitos en el paisaje que pretende cantar.
Las ancianas son la esencia misma del paisaje: el aire, el agua, la tierra, el fuego, el hombre, su fe y el vino. Todos juntos, constituyen el alma de este territorio, y, juntos también, ostentan la pertenencia a esa armonía donde
habita la «nota azul».

La nota azul

En el siglo XIX, Frédéric Chopin, el virtuoso pianista y compositor polaco, bautizó con el nombre de «nota
azul» a un estado supremo de éxtasis que la música produce en cierto momento de su ejecución, creando
una indescriptible sensación de bienestar y nostalgia.
Numerosos estudios posteriores a esta aseveración determinan que la nota azul no es una tecla del piano, ni
la cuerda de un instrumento, ni las cuerdas vocales sino un punto que, por tempo, o por la vulneración a las
reglas de la armonía, hace escuchar algo nunca oído: lo inaudito.
Ese algo, ciertamente sublime, nos procura lo más íntimo, lo más genuino de todo cuanto hay a nuestro alrededor, la sustancia más límpida de cuanto fue y de cuanto es, haciendo oír algo indescifrable y abriendo, en
consecuencia, un espacio más allá del sentido: un auténtico asombro estético y profundo que nos desconecta
de la lógica y nos abre un infinito universo de respuestas a tantos otros interrogantes.

Mega

Redacción.